PERSONERÍA JURÍDICA MATRÍCULA 32264
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17 DE OCTUBRE

17 DE OCTUBRE; CUANDO UN PUEBLO FUE AL ENCUENTRO DE LA REVOLUCIÓN

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17 Oct 2011 HISTORIA, Notas semanales, Politica, Política Nacional Sin Comentarios

C.A.B.A., Argentina, UNASUR, EL EMILIO, 17 de Octubre, fecha PATRIA

Por Pedro del Arrabal

La sencillez y la contundencia de este relato tan maravilloso -contado por un protagonista de lujo como lo fue Arturo Jauretche- sobre aquel memorable acontecimiento que marcó a fuego la historia Argentina, el 17 de octubre de 1945, desnuda las falacias que se utilizaron por décadas para elucubrar, para armar las disparatadas explicaciones sobre lo que realmente fue ese hecho revolucionario. Queda más que claro que para hacerlo debieron sumergirse cuidadosamente en vericuetos lingüísticos muy complicados tanto como reaccionarios. La intensión era denostarlo, quitarle el valor histórico que para el pueblo argentino tuvo y tiene la gestión que llevó adelante JUAN DOMINGO PERÓN desde la Secretaría de Trabajo y Previsión primero y luego desde el gobierno, en ese denodado intento por dignificar a la clase trabajadora Argentina, al pueblo Argentino.
Pueblo agradecido que nunca dudó en retribuir tamaño gesto político incluso con su propia vida, “LA VIDA POR PERÓN”. Gesto heróico si los hay, de entrega por una causa que siempre fue considerada justa, y que muchos compañeros, a la hora de tener que jugarsela, no dudaron en ofrendarla; anónimos la mayoría.
Tiene una importancia trascendental leer el texto que aparece a continuación narrado por Jauretche, ya que se trata de una fidedigna versión de lo que fue el 17 de octubre, contada por un notable personaje que no solo lo hace desde su ubicada y correcta visión de la realidad nacional e internacional de la época, sino y fundamentalmente desde su condición de patriótico luchador popular. Lo venía haciendo desde la caída de Yrigoyen a través de su querida FORJA.
Este relato tira por la borda de ese barco reaccionario que vino navegando con muy pocos tropiezos por las aguas pretendidamente calmas de la “historia oficial”, las pueriles leyendas que se tejieron alrededor de aquel incomparable acontecimiento, vendido a través de los medios de la época como “una movilización de hordas salvajes que solo buscaban producir desmanes.” Una postura bien Sarmientina. Y si no fíjense cómo vieron y reaccionaron hasta los propios dirigentes de esa “izquierda liberal” que intercambiaba “civilizadamente” aspecto de lo que era “ser revolucionario” en salones culturosos de la época, y que creían entender y pretendían ser los portavoces del pensamiento y los sentimientos de la clase trabajadora argentina cuando se encontraron de frente con las masas populares pidiendo por Perón.
Fuente:El Emilio

El socialista “Norteamérico” (así gustaba llamarlo Jauretche) Ghioldi por caso le imputaba “fascismo” a esas bandas “provenientes de las barriadas fangosas de Avellaneda y Berisso”. Hasta el propio Codovilla, máximo dirigente del Partido Comunista Argentino, partido que apoyaba las iniciativas del embajador yanqui Sprulli Braden en ese conglomerado reaccionario que fue la “Unión Democrática”, movida política que pretendía frenar el naciente movimiento de liberación nacional que luego fue el peronismo, habló de “los desmanes cometidos por esas bandas armadas nazis- peronistas…” o “El Malón peronista, con protección oficial y asesoramiento policial que azota al país… Perón es el enemigo número uno del pueblo argentino”. O esas calificaciones peyorativas que realizaban desde el periódico Stalinista “ORIENTACIÓN” (prácticas diarias de viejos devotos locales por ese estilo de conducción que hoy –críticamente- pretenden endilgarle al Kirchnerismo -lo llaman “Stalinismo Kirchnerista”- como una de sus “malas práctica política” ¿Reconocerán alguna vez sus errores políticos del pasado en vez de andar tomando examen al oficialismo en el presente?) que en sus páginas fustigaba a “esas hordas de desclasados… pequeños clanes con aspectos de murga que recorren la ciudad, no representando a ninguna clase de la Argentina. Era el malevaje reclutado por la polícia y los funcionarios de la Secretaria de Trabajo y Previsión para amedrentar a la población” (1)

Coteje lo anterior con lo que sigue y saque usted Sr. lector su propias conclusiones.

Pedro

“Estaba en juego el destino del país”

Por Arturo Jauretche (2)

«Usted recordará que toda la oligarquía festejó la caída de Perón, en esa especie de pic-nic monumental que se hizo en la Plaza San Martín, donde toda la gente que se creía “bien”, concurrió a festejar la caída de Perón, a pedir la entrega del poder a la Corte y se pasaron el día ahí, en una especie de pic-nic, que Juan Pablo Olivier describió en un artículo cuyo titulo es muy gracioso “ Le dejeuner sur l´herbe” (Desayuno sobre el césped). Bueno, Pedrito Quartucci, el actor, se asomó a un balcón del Circulo Militar y colgó un cartel que decía “Se alquila”; un grupo de mujeres lo atacó al teniente coronel Molinuevo –conozco a alguna de las actoras-, “las niñas” se sacaban los zapatos y con los tacos de los zapatos le pegaban hasta que cayó ensangrentado al suelo y el almirante Vernengo Lima, como expresión de la Marina, desde el balcón del Circulo Militar, dijo aquello de “yo no soy Perón” marcando la actitud de la Marina.»

«Bueno, Darío Alessandro se encontró, esa tarde, poco antes de que se produjera el tiroteo, con el entonces mayor Felipe Lavalle, de civil y acompañado por otros civiles. Y allí se enteró que eran oficiales nacionalistas de Campo de Mayo, que presenciaban horrorizados esos sucesos. Porque ellos, al provocar la caída de Perón, no pensaron en replantear la vuelta a la vieja Argentina y más aún, como militares y con espíritu de cuerpo, veían que esa gente de la oligarquía volvía, volvía contra el Ejército. Después de esto supe, por el mismo Felipe Lavalle, actualmente retirado, que se volvieron a Campo de Mayo y explicaron, a la oficialidad que había provocado la caída de Perón, la consecuencia inesperada que la caída tenía y según parece, la reacción de toda esa oficialidad fue retirar el apoyo al general Ávalos. De modo que el general Ávalos, en la Casa de Gobierno, se encontró de pronto con que le faltaba el colchón…»

«Ahora, lo que le hicieron, el 12 de octubre, los representantes de esa burguesía industrial recién nacida, tiene algo que ver porque en la euforia de la caída de Perón, no hubo fabrica en donde no se colgaran carteles injuriosos para los obreros, diciendo “ el aguinaldo se lo cobran a Perón”, “los aumentos se los cobran a Perón”, “ las vacaciones de las cobran a Perón”, “el feriado pago del 12 de Octubre cóbrenselo a Perón”, provocando la reacción popular…»

«Siempre se trató de hacer una historia rectilínea del 17 de octubre y es imposible porque es un encadenamiento de hechos distintos, que se conjugan. Yo, la única explicación del 17 de Octubre, la he encontrado en Lope de Vega, “todos a una Fuenteovejuna”. El 17 de octubre fue una “Fuenteovejuna”; nadie y todos hicieron el 17 de Octubre. Lo hizo Evita, lo hizo Mercante que se movió con mucha intensidad; indiscutiblemente lo hizo Cipriano Reyes, que actuó con eficacia; lo hizo Colón apoderándose prácticamente del balcón de la Casa de Gobierno y del auditorio de Plaza de Mayo; lo hicieron los cañeros de Tucumán, que desde el día 15 estaban en movimiento. Es difícil explicar cómo se hizo el 17 de Octubre…»

«Por ejemplo, el 16 de octubre a la tarde viene a verme un dirigente de FORJA, de la célula que teníamos en Gerli oeste. Se llamaba Pedro Arnaldi, obrero albañil especializado en la construcción de chimeneas, cosa que es un arte. Arnaldi era Forjista, pero el 16 de octubre me dice:” Nadie ya es radical, ni socialista, ni comunista, ni conservador, allá en Gerli, es decir, en Lanús, todo el mundo está con Perón, es peronista y ha ocurrido porque hemos esperado hasta último momento una solución nacional y lo que vemos es el restablecimiento de la oligarquía”. ¿Y quienes son?, le pregunto. Me dice: “Los obreros, los vecinos, el almacenero, todo el barrio; y mañana, dicen, el barrio se viene al centro”. Él hablaba por un barrio de Lanús. “¿Qué hago?-me dice. Agarrá la bandera y ponete al frente, le digo. Y al día siguiente, Arnaldi, que era caudillo de 25 hombres, entró al frente de 10 mil hombres por el puente de la calle Vélez Sarfield…»

…………..

«…esa misma tarde, el 16, vino a verme, ahí en el Club Argentino, en la calle Florida, este muchacho que ya murió, Libertario Ferrari, que era delegado de la CGT, de ATE, y me dijo: “Nosotros tenemos mandato de votar el contra de la huelga general, (N.d R.: la que había sido convocada para el 18) y si nosotros votamos en contra, la huelga pierde”. Yo le dije: “Hay que votar la huelga, cualquiera sea el mandato, porque además la huelga está en la calle, pero además, porque está en juego por muchos años el destino del país”. Y conforme a mi indicación, Ferrari y su compañero votaron la huelga general. Fue 21 votos contra 19, pero la verdad es que antes de que la CGT declarara la huelga para el 18 de octubre ya la huelga se había producido. La Proclama de la huelga la redacté yo y como no teníamos papel, se hizo en un papel de embalaje; la escribió a máquina el doctor Cerruti Costa. Pero pensaría mal cualquiera que creyese que esta decisión de la CGT tuvo otro significado mayor que el formal, porque ya el 16 estaba el país en huelga general, TODO EL PAÍS.»


«Y empezó esa marcha increíble, gente que vino desde La Plata, columnas que vinieron a pie, desde todos los ángulos, y se producía en todas las provincias el mismo fenómeno. Así es esto de “todos a una”, ha habido mil matices, que a mí se me han escapado y estoy citando algunos de los factores que determinaron esa explosión colectiva, que tuvo mil focos. Tuvo también importancia fundamental el general Velazco. Velazco le indicó al coronel Mujica – que acababa de ser relevado como jefe del 3° de Infantería con asiento en Arsenal- que fuera y tomase el regimiento, cosa que hizo y esto explica entonces que los piquetes del 3° de Infantería , que cuidaban los puentes y los tenían levantados, bajaran los puentes sobre el Riachuelo; además Velazco se fue a la policía y la tomó de hecho. Se instaló en el hall y la policía le obedecía a él. El jefe de la Policía que creo que era Mittelbach, estaba en su despacho, creyendo que dirigía a la policía cuando desde el hall, la estaba manejando Velazco que le interceptaba las comunicaciones. De modo que hasta los agentes de la policía, que por otra parte tenían su corazoncito, se plegaron al movimiento y marchaban muchos de ellos en las columnas revoleando los cascos…»

«Se llenó la Plaza de Mayo. Se llenó sobre una corriente que duró todo el día y Buenos Aires se convirtió en una especie de fiesta, de columnas que desfilaban con banderas, que recorrían la ciudad y yo he señalado en “Los profetas del odio”, la particularidad de esta revolución, de este movimiento multitudinario, que no rompió ni una lámpara de luz, ni una vidriera…Fue una fiesta de alegría.»

«El pecado más grande que cometieron fue aquél que provocó la indignación de la señora Oyuela, porque se lavaban “las patas” en la fuente de la Plaza de mayo, cansados después de haber caminado 15, 20 kilómetros y 30, y 40, 60 los que venían de La Plata, dos días caminando, iban y ponían los pies en el agua; esto da hasta tema para la literatura.»


«Y aquí lo recuerdo a Eduardo Colon, porque Eduardo Colon se instaló con altoparlantes en la Plaza de mayo y yo no se como, en determinado momento, apareció en el mismo balcón en que estaba Farrell, aparecía y desaparecía contemplando la multitud, prácticamente se apoderó del balcón y manejaba los coros y los gritos de la multitud. Después, Ávalos fue al Hospital Militar a buscar a PERÓN. Y yo creo que, y acá viene la conexión con lo que dije sobre los oficiales de Campo de mayo, que Ávalos se encontró en la posibilidad de seguir sosteniendo su posición, lo que impuso la llegada de Perón a Plaza de Mayo, y lo demás ya es conocido, ya es de público conocimiento.»

«…el proceso de formación peronista es un proceso curioso, es una revolución popular y al mismo tiempo oficialista. No tiene los inconvenientes de un oficialismo en contra, porque es…
…la Revolución que salió al encuentro del pueblo y el pueblo fue al encuentro de la Revolución.

Era el fin de una época y el principio de otra y eso es lo que no han entendido los antiperonistas.»

Notas:

(1) De la obra “Liberación Nacional, Socialismo y Clase Trabajadora” bajo el subtitulo “La izquierda del otro lado de las barricadas” del historiador y compañero Norberto Galasso

(2) Del libro “Escritos Inéditos” –ediciones Corregidor- donde aparece el reportaje que le realizó el historiador Luis Alberto Romero en marzo y mayo de 1971 para el ciclo del Programa “Historia oral”, del Instituto Di Tella.

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17/10/2011 (1051)        compartir en facebook compartir en twitter compartir en G+ compartir en Whatsapp



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